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Los
primeros indicios de vida humana en nuestro municipio debemos buscarlos en
el Neolítico, 4.000 años
a.c., basándonos en los diversos materiales
arqueológicos encontrados en la zona de A Lanzada (Noalla).
A
Lanzada fue una de las zonas más habitadas en la antigüedad debido a su
situación estratégica, que le permitía vigilar la entrada de cualquier
barco en la ría de Pontevedra. Así lo confirman las excavaciones
llevadas a cabo en la década de los sesenta, con la aparición de unas
ruinas correspondientes a un poblado de cultura castrense (siglos VI y V
a.c.) y una gran necrópolis correspondiente a los siglos III y IV d.c.,
que suponen los únicos restos antropológicos de la Galicia primitiva.
Siguiendo
en la zona litoral de Noalla, destacar la construcción de salinas por
parte de los fenicios. La sal convirtió a la zona en una de las más
importantes, comercialmente hablando, de Galicia, y jugando un papel
decisivo en su historia económica hasta el siglo XVIII.
En
el siglo III y IV el imperio romano se extiende a todo el noroeste
peninsular. En el siglo V entran los suevos y vándalos en Galicia,
arrasando lo que encontraban a su paso, y obligando a la población
galaico-romana a refugiarse en los antiguos castros. En Sanxenxo se
conservan el situado en Buezas (Nantes) y otro en la parroquia de Dorrón.
El
obispo Sisnando II, a finales del siglo X mandó construir la fortaleza de
A Lanzada, sobre los restos de un faro fenicio. Castillo que recibió el
nombre de Santa María de La Lanzada, desde el cual se daba la voz de
alarma mediante el encendido de grandes hogueras en la cumbre de su torre
que, vistas desde las de San Saturnino de Cambados, era por el mismo
sistema comunicada a las torres en Catoira, alertando y organizando de
esta forma la defensa de Santiago de Compostela.
Hoy
en día se conservan restos de la fortaleza, cuya piedra sirvió para
reconstruir la ermita actual, catalogada como patrimonio histórico
artístico.
La
importancia de Sanxenxo fue acrecentándose hasta alcanzar su mayor
esplendor a finales del siglo XVII, coincidiendo con su urbanización y
con el asentamiento de una clase social de segundo orden, compuesta por
hidalgos, clérigos y escribanos. De los cuales queda constancia por la
existencia en el municipio de 8 Pazos y varias casas rurales de la época.
Fue
a finales de 1835 cuando se formuló la primera propuesta de creación del
Ayuntamiento de Sanxenxo, constituido inicialmente por 16 parroquias,
rebajándose este número hasta las 7 de la actualidad.
A
finales del siglo XIX surge una figura indiscutible en la historia de
Sanxenxo, que es José Piñeiro González "Aviador Piñeiro",
que se convirtió a principios del siglo XX en uno de los mejores
aviadores del mundo. Sólo las limitaciones del motor de su avioneta, de
solo 50 CV, impidieron que se convirtiera en el mejor piloto del mundo. Su
vuelo de la gaviota, consistente en tocar con un ala el mar y volver a
levantar el vuelo le hizo famoso en el mundo entero, reclamando su
presencia en las grandes citas de aviación acrobática.
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