Cruceiro Barbeito
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Cruceiro costiña
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Cruceiro do Faro
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Los cruceros, una de las más características y originales manifestaciones de la arquitectura popular gallega, son cruces de piedra que aparecen, normalmente, en los atrios de las iglesias, entradas a cementerios, en las encrucijadas de caminos para protección de los caminantes y santificando espacios relacionados con creencias paganas que son cristianizados con el propio crucero. En este sentido algunos autores datan el origen de los cruceros en los menhires prehistóricos, que luego se cristianizaron añadiéndoles la cruz.

Lo mágico y lo divino se entremezcla en el origen y la historia de estas emblemáticas esculturas pétreas que eran construídas por maestros artesanos, sobre todo con carácter devocional, aunque también es frecuente una ofrenda o un ruego como motivación. En la actualidad se siguen esculpiendo cruceros, aunque su simbología se esta perdiendo en cierta manera, respondiendo mas a una función puramente decorativa.

En los cruceros podemos distinguir varias partes perfectamente diferenciadas: la basamenta es una plataforma formada por varias gradas y un pedestal monolítico sobre la que se apoya la columna o fuste y sobre este el capitel, la parte más ornamentada del crucero. Los motivos decorativos del capitel son muy diversos, desde motivos vegetales, geométricos, figuras simbólicas... y el elemento fundamental de cualquier crucero, la cruz, con la imagen de la crucifixión de Cristo, representada con diferentes actitudes según el caso, en una de las caras, y la imagen de la Virgen en la otra. Representa la doble naturaleza de Cristo, la humana y la divina, representadas por el sufrimiento en la cruz y la muerte y por la maternidad de la Virgen respectivamente.

En la geografía gallega abundan los cruceros, que son, junto con los hórreos, los elementos de la arquitectura popular más característicos del paisaje de estas tierras. En Galicia pueden existir entre diez mil y quince mil cruceros, todos ellos parecidos en cuanto a su constitución básica, pero todos al mismo tiempo distintos, ya que no es nada fácil encontrar dos iguales, no solo por el carácter artesanal de los mismos, si no también por el hecho de pertenecer a épocas y estilos diferentes. Algunos de los más antiguos cruceros que aún existen en Galicia datan del siglo XIV, aunque es en el barroco cuando encontramos algunos de los más bellos exponentes.

Algunos ilustres escritores gallegos han hablado de los cruceros. Así Vicente Risco hablaba de la tipología diciendo: “hainos en cruces de camiños, (antigos trivios) substituindo, se cadra, antigos altares ou monumentos pagáns adicados ós Lares Viales ou ás divinidades indíxenas que os precederon, hainos que son cruces “de término”, nos lindeiros das freguesías ou de antigos coutos, lembrando a antiga consagración das fronteiras; hainos que marcan as estacións do “via crucis”, hainos que recordan unha morte, ou feitos tráxicos como fusilamentos en tempos de guerras civís ou doutras. Este costume segue aínda hoxe, somentes que as cruces que se poñen soen ser de ferro ou madeira” (*)

También Castelao alude a la tipología de los cruceros diferenciando las cruces de forma griega, con origen celta, “que a través do ciclo carolinxio chegaron a Galicia como aditamento crucial das igrexas, onde non deixaron descendencia” (**), y las cruces de forma latina, de brazos desiguales, de las que dice “a ruda cruz dos camiños cicais fose orixinada nas florestas xermánicas do “limes romanus”, e que a través do ciclo bretón, chegou a Galicia coroando os miliarios e guiando ós peregrinos santiaguistas... a que por sucesivas evolucións enxendrou o sinxelo monumento que na Galicia se chama cruceiro”(***)

(*) Los hay en cruces de caminos, subsistiendo, quizás, antiguos altares o monumentos paganos dedicados a los Lares Viales o a las divinidades indígenas que los precedieron, los hay que son cruces “de término”, en las lindes de las feligresías o de los antiguos cotos, recordando la antigua consagración de las fronteras; los hay que marcan las estaciones del “vía crucis”, los hay que recuerdan una muerte, o hechos trágicos, como fusilamientos en tiempos de guerras civiles o otras. Esta costumbre sigue aún hoy, aunque las cruces que se ponen suelen ser de hierro o madera”

(**) “que a través del ciclo carolingio llegaron a Galicia como elemento crucial de las iglesias, en donde no dejaron descendencia”

(***) “la ruda cruz de los caminos quizás fuese originada en las florestas germánicas del “limes romanus”, y que a través del ciclo bretón, llegó a Galicia coronando los miliarios y guiando a los peregrinos santiaguistas... la que por sucesivas evoluciones engendró el sencillo monumento que en Galicia se llama crucero”