Tanto en el Sanxenxo del moderno urbanismo como en el Portonovo del tipismo marinero la cocina se hace música, poesía o plástica en aromas, sabores o texturas que van desde la sencillez de unas ostras, sardinas o navajas hasta el punto mágico del arroz con bogavante. Son sólo algunas de las íntimas suculencias que esta tierra de recia estirpe marinera ofrece al visitante. Santiguados por blancos albariños o tintos Salnés que son gloria bendita, pescados o mariscos son la devoción primera de una cultura culinaria vinculada al mar, sin que por ello desdeñe el amor por las carnes.

Se palpa haciendo ruta entre sus fogones, pero también lo proclaman los nombres de sus fiestas más señeras, como esa "de la Raya" en Semana Santa, la de la Ostra en agosto, la de la Cebolla en septiembre...

Sabores naturales, frescos e intensos con los que, través del poder purificador del fuego, manos sabias hilvanan todo un tratado filosófico de la cocina gallega.

Desde la humilde tasca al restaurante postinero, cada uno para su momento, hallaréis en esta tierra un recetario fantástico para que tiemble de placer el cuerpo y de cuya virtud han dado fe mundo adelante quienes han puesto al paladar como testigo.