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Santiago de Compostela

Capital de Galicia y Capital Cultural Europea del Año 2000, Patrimonio de la Humanidad y Ciudad Santa para los Católicos, junto con Roma y Jerusalén.

La Plaza del Obradoiro, la más bella y conocida de Galicia, queda delimitada por el Palacio de Raxoi (siglo XVII), sede de la Presidencia del Gobierno Gallego y del Ayuntamiento de la Ciudad, el Hostal de los Reyes Católicos, fundado en el siglo XV como hospital de peregrinos, y actualmente uno de los establecimientos hoteleros de mayor categoría de Galicia, el Palacio de Gelmírez (s. XII), con una hermosa portada del siglo XV, y la Catedral.

La Catedral de Santiago de Compostela fue construída entre los siglos XI y XIII. Cada una de las fachadas de la Catedral da a una plaza del mismo nombre: El Obradoiro, Azabachería, Quintana y Platerías.

Dentro de la Catedral se encuentra El Pórtico de la Gloria, una fachada dentro de la propia basílica, obra cumbre de la escultura románica, la Biblia en Piedra, un conjunto de más de doscientas figuras en granito gallego que rodean a Cristo Glorificado.
En las grandes ocasiones funciona el Botafumeiro, el mayor incensario conocido. Antiguamente, además del uso litúrgico que tiene hoy en día, tenía un uso higiénico, ya que los peregrinos dormían en la Catedral.

Dentro de la Catedral también podemos visitar la Capilla mayor, sobre la que se halla la imagen de Santiago, el Museo y el Claustro.
Un recorrido por toda la zona vieja de esta ciudad, a través de sus pétreas y encantadoras calles nos descubren una sucesión de maravillosos rincones, monumentos arquitectónicos y espacios sublimes en los que gentes muy diversas se entremezclan mientras admiran uno de los conjuntos histórico-artísticos más importantes del mundo.

No podemos olvidarnos, en este recorrido por las calles de Santiago de Compostela, de parar en alguna de sus maravillosas tascas, en las que podremos disfrutar de algunos de los más típicos manjares de la gastronomía gallega, o en alguno de sus acogedores cafés, lugares de tertulias cotidianas.

Antes de abandonar la ciudad, es obligada la visita a la Colegiata de Santa María del Sar (siglo XII), que nos sorprenderá por la asombrosa inclinación de los pilares que sujetan la bóveda y los grandes y característicos contrafuertes. Es una pequeña joya de la arquitectura gallega.